ver la desnudez de tu cuerpo junto al mío,
acariciar la luna de tus pechos,
y el punto exacto que levanta la pasión,
la ternura y el amor
como el desbordar de un río.
Ven pequeña mía,
que tus piernas buscan tus caderas,
aprentandolas para que no me fuera,
y asumando el sentimiento de la comunión.
Me gusta la completa desnudez de tu alma,
de tu cuerpo,
de tus labios en un beso en busca del deseo.
No me dejes ir,
porque en tu cuerpo quiero nacer,
vivir,
seguir...
y morir.
2-Feb- 2004