me acompaño de un poco de ron;
esperando a que tu rostro se difumine,
junto con el humo del cigarro.
Tus recuerdos en mi mente,
son más dañinos que cualquier veneno;
mientras me asesinas al caer sobre tus redes
y viendo como tu imagen dívina
se agota lentamente en mi vida.
Delirios fueron tus besos y tus abrazos;
delirios son tus palabras y ausencia;
agonía, avaricia, auto-destrucción;
ahorcamiento, flagelación, bajo la sensualidad de tu ser.
Universo complejo que sólo me orilla al dolor,
al sufrimiento;
tortura por la pasión del desamor;
pero aún así, veo tu imagen divina.
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